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Manifestaciones políticas de la sociedad de la insatisfación, SERPA, Marcelo. 2014.

GT 11
COMUNICACIONES
Y ESTUDIOS SOCIOCULTURALES
 
MANIFESTACIONES POLÍTICAS DE LA SOCIEDAD   DE   LA   INSATISFACCIÓN:
posibles entendimientos e interpretaciones sobre las manifestaciones de masa de 2013.

(Ponencia presentada al GT 11 – Comunicación y Estudios Socioculturales del XII Congreso Latinoamericano de Investigadores de la Comunicación de la ALAIC, en Lima, de 6 a 8 de agosto de 2014).

Marcelo Serpa, D.SC.
(UFRJ, BR)
 

Abril, 2014 

MANIFESTACIONES POLÍTICAS DE LA
SOCIEDAD   DE   LA   INSATISFACCIÓN:
posibles entendimientos e interpretaciones
de las manifestaciones de masa de 2013.

(Ponencia presentada al GT 11 – Comunicación y Estudios Socioculturales del
XII Congreso Latinoamericano de Investigadores de la Comunicación – ALAIC,
en Lima, de 6 a 8 de agosto de 2014).

Por: Marcelo Serpa
D.Sc. Comunicación y Cultura (UFRJ),  Economista,  consultor en opinión pública,
comunicación política y ciencia electoral. Profesor de la Escuela de Comunicación
de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.

Resumen:
Ponencia sobre los posibles entendimientos, conceptos, hipótesis e interpretaciones
de las manifestaciones de la opinión publica  en el occidente,  en  2013, y eventual
influencia del consumismo, de las crisis de representación, y de las medias sociales
digitales, en la raíz de los sucesos.

Palabras-clave:
ciudadanía, consumismo, insatisfacción, manifestación política, medias sociales digitales.

¿Por qué tanta extrañeza y sorpresa con los últimos sucesos que han resultado en manifestaciones populares, tanto en América Latina como en Europa en 2013? ¿Estarían las manifestaciones de la opinión pública presentando alteraciones importantes comparadas a las manifestaciones del pasado?¿Cómo se ha manifestado la opinión pública hoy? ¿Y ayer, cómo se ha manifestado la opinión pública en el pasado? De hecho, ¿se trata de manifestaciones políticas? ¿Por qué en Brasil los manifestantes niegan vinculaciones políticas?  ¿Cómo han influido la ciudadanía, el consumismo, la insatisfacción en las manifestaciones? ¿Cómo se organizan las comunicaciones en las medias sociales digitales con efecto en las manifestaciones? ¿Qué tantas otras cuestiones a formular? Este ensayo busca solo apuntar tales cuestiones, sugerir conceptos, confrontar hipótesis e interpretaciones, verificar el grado de influencia del consumismo, de las crisis de representación, de la tecnología digital, de las medias sociales digitales. Pretende funcionar como un catalizador para generar ideas que deberán ser seleccionadas y desarrolladas a posteriori en artículos futuros, de modo a contribuir en la discusión sobre temas que involucran la ciudadanía, la política y las elecciones en un ambiente donde el ciudadano parece estar diferente: la sociedad de la insatisfacción.

Es incómodo ver la extrañeza y sorpresa de muchos, en comparación con los últimos acontecimientos, como por ejemplo los de finales del primer y principios del segundo semestre de 2013 en Brasil. Todavía, en los pasillos y clases del campus Praia Vermelha de la Escuela de Comunicación de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, me di cuenta que muchos de los que se decían asombrados no tenían una visión completa de las grandes manifestaciones políticas populares de Brasil en las ultimas décadas. Esta la explicación para las sorpresas y malentendidos: la generación de estudiantes que ocupa las clases, y de los jóvenes que están en las manifestaciones de nuestras calles, nació en la década de 1990, mas precisamente, los que completaron 18 años son “la cosecha” del año 1995 . En una de mis clases de Comunicación Política Electoral, cuando muy naturalmente me referí a los “caras pintadas”, me llamó la atención uno de los estudiantes, para alertarme sobre el hecho que no había allí muchos estudiantes con la exacta medida de lo que había sucedido, lo que, incluso, me obligó a reformular mi exposición de modo a lograr una mayor comprensión de todos, sobre el “pulso” político” contemporáneo de Brasil. Al final, fue mejor.

Así comenzaron a surgir docenas de mensajes, en el mundo digital, de la misma naturaleza que los comentarios (en el mundo real) que expresan las mismas curiosidades y sorpresas de los pasillos de la Universidad, en las manifestaciones políticas populares brasileños que asistimos.

Me llamó mucho la atención el tono de la crónica de Arnaldo Jabour, el tele periodista del noticiero de mayor audiencia en el país (¿o habrá sido en el noticiero de las diez horas?). No sólo por la intensidad de la sorpresa, sino también por la carga de indignación que se manifiesta en la crítica “estos rebeldes de la clase media “:

“Al final, ¿lo que causa un odio tan violento en contra de la ciudad? Solamente lo vimos cuando la organización criminal de Sao Paulo quemó decenas de autobuses… No puede ser por causa de veinte centavos. La gran mayoría de los manifestantes son hijos de la clase media, que es visible: no hubo allí personas pobres que necesitan esos centavos, no! Los más pobres de los que estaban allí eran los policiales apedreados, amenazados con cócteles molotov, que ganan muy mal incluso. En el fondo, se trata de una enorme ignorancia política. Estupidez mezclada con un rencor sin dirección. Tal vez la influencia de la lucha en Turquía, justa e importante, en contra el islamismo fanático. ¿Pero aquí, toman venganza por qué? Precisamente, la causa debe ser la ausencia de causas. Nadie más sabe por qué luchar en un país paralizado por una contienda electoral que solo vendrá en un año y medio. El gobierno dice que está bien, a pesar de los graves peligros en el horizonte, como la inflación, la fuga de capitales , el interés y dólar alto. ¿Por qué no luchar contra el proyecto de la enmienda constitucional 37, PEC 37, por ejemplo, que se votará en el Congreso, el 26, para impedir que el Ministerio Público ejerza el poder de investigar. Tal vez ellos no sepan qué es la PEC 37, la ley de la impunidad eterna. Estos chicos viven en el pasado de una ilusión. Son la caricatura violenta de la caricatura de un socialismo de los años cincuenta que la vieja izquierda aún defiende aquí. En realidad, estos revueltos de clase media no valen ni los R$ 0,20.” (Jabour, 2013).

Más gracioso fue el comentario del abogado, comunicador y estudioso de la ciencia política, Paulo Senra Breitschaft, un amigo, colega y asociado, a través de su cuenta de Facebook, sobre la marcha de los acontecimientos en Rio:

“Estoy cansado de esta revolución Peter Pan: sólo el grupo de Capitán Garfio tiene propósito: ¡cometer actos de vandalismo y destruir! Mientras tanto, los niños perdidos de Neverland y los “Mayores del Año que nunca terminó”, están jugando el rol de revolucionarios, sin respetar el derecho de ir y venir de la gente. Cuando complicar van a pedir ayuda para el cocodrilo” (Breitschaft, 2013).

Vale señalar que el concepto de “Peter Pan”, incluso caminó algún tiempo dando vueltas en la Internet: los kidults (kid + adultos en los EE.UU.), los adultecentes (adultos + adolescentes en Portugal y América Latina), los treintañeros (con el síndrome de Peter Pan, en España), la Generación X (de los especialistas en marketing) – bastan sólo unas pocas consultas a Google por el término “Peter Pan Generación” para comprobar el retorno, en decenas de páginas. Incluso The New York Times mencionó que Harry Porter es el Peter Pan de la generación que está terminando la universidad:

“La sexta película de la serie fue lanzada casi una docena de años después de que el libro que inició la serie: “Harry Potter and the Sorcerer’s Stone” (“Harry Potter y la piedra filosofal”). Los miembros de la generación que creó la “Pottermania” como lectores preadolescentes están a punto de graduarse de la universidad o entrar en el mercado de trabajo, y han mantenido viva la llama de su adolescencia (Browne, 2009)

Pero el uso político de la metáfora del profesor Pablo Senra Breitschaft surgió de nuevo, esta vez en las páginas de la versión digital de la Revista de Cultura, en un artículo firmado por Ulisses Tavares:

“La generación a la que me refiero, por desgracia, no es la actual, que roba y mata sin conciencia. Es la mía, aquella que, cuando era joven, creía en muchas equivocaciones bien intencionados. El Partido de los Trabajadores […] el Partido Verde […] El Partido MDB […] el Estatuto del Niño y del Adolescente […] que se convirtió en un garante de bandolerismo mirim. […] Feminista […]. Ya es hora de que mi generación crezca, haciendo mea culpa, o toda la culpa, y dele vuelta para arriba de debajo de esta complicidad indecente “. (Tavares, 2013).

Es interesante observar el uso de la misma metáfora por dos generaciones diferentes, y eso me hace pensar si no sería, tal vez, porque lo que es sobresaliente, en realidad, es la percepción de cierta alienación política presente en muchas generaciones distintas, diferentes. Aquello que el profesor Cid Pacheco describía como la “Ley de la indiferencia” que trata sobre la normalidad de los cuadros electorales marcados por pequeñas minorías (politizados) pro y en contra y grandes mayorías indiferentes que con el avance de las elecciones migran a una de las otras posiciones, causando disminución de la indiferencia, en un proceso gradual que va primero de la indiferencia a la indefinición, después a la indecisión, a continuación a la simpatía, para finalmente obtener alguna adhesión moderada – lo que prevalece es el centro moderado y no los extremos estridentes, o la mayoría, más discreta y silenciosa, sólo visitada artificialmente por las investigaciones de opinión, cualitativas y cuantitativas ( Serpa , 2013 , p . 36 ) .

Así que echemos un vistazo a las manifestaciones y protestas brasileñas ya consideradas históricas que las mayorías parecen olvidar, ya sea porque no las han experimentado, como en el caso de las generaciones más jóvenes, sea por no prestar atención a ellos, como es el caso de los indiferentes. Me limitaré aquí sólo a los casos que ayudaron a escribir el proceso de redemocratización de Brasil a finales del siglo pasado (como he visto, hace tiempo, otro siglo), las “Directas Ya” y el Impeachment de Collor (Veja, 2013):

–              Año 1979, el régimen militar ha adoptado medidas de apertura a las libertades democráticas en Brasil, tales como la sustitución del sistema de dos partidos por un sistema multipartidista que abre espacio para la formación de nuevos partidos, a un solo tiempo representaban mayor derecho a la expresión política, mas también marca un proceso de fragmentación de los partidos políticos.

–              En 1982 los nuevos partidos se enfrentaban por las elecciones regionales en el ejecutivo y el legislativo. En un siguiente paso, la Cámara de Diputados articula una ley que instituye el voto directo en la elección del sucesor del presidente militar General João Batista Figueiredo.

–              La iniciativa toma la forma de proyecto de ley en 1983, “Enmienda Dante de Oliveira” que resonó en las capitales y principales ciudades de mayor población del país, y los miembros de los partidos de la oposición como el PMDB, PT y el PDT organizarán grandes mítines con el apoyo de la población favorable a la elección directa para el cargo de Presidente, manifestaciones éstas que se han convertido en el movimiento de las “Directas Ya!” – una de las mayores manifestaciones populares que se han producido en el país, marcadas por mítines liderados por figuras perseguidas por la dictadura militar, los miembros de la clase artística, intelectuales que militaban para la aprobación del proyecto de ley.

–              Algunos números de las decenas de mítines organizadas en las principales ciudades brasileñas: enero de 1984, 300.000 personas en la Praça da Sé, en São Paulo. Un millón de ciudadanos en la Candelaria, en Rio de Janeiro. Y 1,7 millones de personas en São Paulo, en el Valle de Anhagabaú. 250 mil  personas en Belo Horizonte.

–              Contratiempos: retirada de los gobernadores de São Paulo, Rio de Janeiro y Minas Gerais de los mítines, y saboteadores lanzaron polvo químico durante el mitin en la ciudad de Anápolis, en Goiás.

–              Resultado: Por una diferencia de sólo 22 votos y un vertiginoso número de abstenciones, la enmienda Dante de Oliveira que preveía la elección presidencial por voto popular no pasó y el Brasil mantuvo el sistema indirecto para las elecciones de 1985.

–              La oposición logró elegir presidente, por la vía indirecta, a Tancredo Neves – que murió antes de asumir el cargo y fue reemplazado por José Sarney, ex miembro del partido del régimen militar.

Sólo en 1989, los brasileños fueron capaces de elegir a su Presidente, participando, como nunca, de la Campaña Electoral, en la mañana del 15 de noviembre, a través de una movilización nacional gigantesca. El concurso final fue en segunda vuelta entre Fernando Collor de Mello y Luiz Inácio Lula da Silva, ganando Collor de Mello, el primero en tres décadas, elegido por voto directo. Instalado el nuevo gobierno, el más traumático de los planes económicos confiscó ahorros y valores en cuenta corriente de los brasileños, en la lucha para poner fin a la inflación brasileña. Fracasos económicos, errores políticos, denuncias, incluso por familiares, de irregularidades y esquemas de poder paralelo. La población sale a las calles para pedir la retirada del Presidente, el Congreso y el Poder Judicial se puso a la caza Collor, que cae el 29 de septiembre, convirtiéndose en el primer presidente de la historia política brasileña en sufrir un proceso de impeachment. El 2 de octubre, la pareja Rosane y Fernando Collor, caminando entre una multitud que les abucheó, deja el Palacio del Gobierno. El 29 de diciembre Collor renuncia para evitar el impeachment, momentos antes de que el Senado lo juzgue culpable, revocándole el mandato y los derechos políticos hasta 2000. En Miami, Collor se quedó en silencio hasta octubre de 1997, cuando regresó a Brasil para el juicio de apelación en el Supremo Tribunal Federal. En febrero de 1998 el Consejo de Contribuyentes, en Brasilia, anunció que Collor fue liberado del pago de 4 millones de reales en impuestos recaudados por la Receta Federal. Restó una multa de 1 millón a pagar (Veja, 2013).

Pero, ¿qué hay de nuevo en los movimientos populares de este siglo respecto del siglo pasado. Los movimientos del siglo pasado fueron marcados por manifestaciones callejeras, de las masas movilizadas por la iniciativa de las fuerzas políticas organizadas en torno de motivaciones específicas y/o puntuales. Los movimientos actuales son marcados por manifestaciones callejeras, de grupos más segmentados, fragmentados, en torno de motivaciones igualmente segmentadas o fragmentadas, que aparentemente rechazan los liderazgos políticos, y se organizan a través del uso de los medios sociales digitales, menos significativos en el siglo pasado. Por cierto, con formato más global, o sea, con modus operandi y ocurrencias más o menos universales. Desde el siglo pasado, Norberto Bobbio ha propuesto una reflexión a la conjugación de democracia, bienestar social, libertad y justicia social (Bobbio, 1986). Hoy, treinta años más tarde, los ciudadanos del mundo occidental buscan directamente, a través de las manifestaciones en las calles, al protagonismo de la definición de las acciones del estado que corresponden a sus prioridades, en un intento de ejercer la libertad en la búsqueda de la justicia social. Democracias representativas conjugadas a las democracias participativas legítimamente constituidas, no corresponden a las aspiraciones de la gente, ya sea en Francia, España, Estados Unidos, Turquía, Egipto, Chile, y ahora en Brasil… Una posible explicación sería que, con la participación de todos a través de los medios sociales digitales, donde todo el mundo interactúa entre si, la ciudadanía estaría dando pasos largos hacia a la democracia directa. Los movimientos brasileños actuales en nuestras calles no son impulsados ​​por los líderes, partidos políticos o de interés en la toma del poder. Su combustible es una causa justa. La “ciudadanía digital” exige el ejercicio del poder del Estado que sea regido por la eficiencia – la salud Fifa estándar (en analogía a las inversiones para el Mundial de futbol), la ética, el rechazo de la corrupción, el ajuste fino con sus efectivas prioridades – “Ningún político me representa…” Para Eliseu Padilha, presidente de la Fundación Ulises Guimarães (PMDB), las manifestaciones llegaron para quedarse:

“Ellas son el símbolo de una nueva etapa de la ciudadanía. La vida en sociedad ha alcanzado nuevas alturas. No serán renunciados los logros de la ciudadanía. Habrá variación en los temas, sin embargo, ellas continuarán. La civilización del conocimiento y la globalización digital, en que nos encontramos, viabilizan el protagonismo directo del ciudadano en las acciones del Estado etiquetadas como de su interés, especialmente en las relativas a los servicios públicos. El reto consiste en leer e interpretar correctamente el sentimiento de los manifestantes. En mi opinión, estaba correcto Max Weber: político no es el que vive de la política, sino el que vive para la política. Ésta, de acuerdo a la concepción aristotélica, como una ciencia (actividad) destinada a promover la felicidad de los ciudadanos. Ahí esta la condición para la legitimidad de la representación política: el representante debe vivir para la política. Para la felicidad de la polis” (Padilha, 2013).

Tomando otra cuestión, la de las minorías, el abogado, escritor y diplomático Alexandre Vidal Porto demuestra brillantemente la complejidad de las cuestiones relacionadas con el tema:

“Los estudiantes de una escuela coreana en Kyoto aprendieron esta lección cuando un grupo ultranacionalista japonés organizó protestas contra el uso del parque adyacente a la escuela por los estudiantes extranjeros. Para los manifestantes, el parque era sólo para los japoneses. Los hijos de los extranjeros no debían utilizarlo. Eso fue en 2008. A partir de 2013, sin embargo, la frecuencia de las acciones de la ultranacionalista japonesa aumentó. Recientemente, ha habido manifestaciones que exigían la salida de los extranjeros del país, bajo pena de ser masacrados. La virulencia activó al parlamentario Yoshifu Arita a presentar un proyecto de ley que penaliza la incitación al odio contra las minorías. Resulta positiva la iniciativa del parlamentario. El nivel de protección concedida a las minorías es un indicador de la calidad de un régimen democrático. El miembro de una minoría, ya sea étnica, política, religiosa o sexual, tiene derechos que no pueden ser amenazados o suprimidos. Líderes electos gobiernan para todos, para los que están o no de acuerdo con ellos. Pensar que las urnas aseguran el derecho de ignorar a los votantes derrotados configura autoritarismo. Se trata de una visión simplista convenientemente deformada que considera la existencia de elecciones factor suficiente para conferir carácter democrático a un régimen político. Resulta que, para el verdadero ejercicio de la democracia, las elecciones son sólo el comienzo. Es necesario, también, garantizar el respecto a un orden constitucional pluralista, la prensa y las instituciones libres, y el sistema judicial que aplique la ley con equidad. Por encima de todo, democracia supone garantizar los derechos individuales. Sin eso, no resulta querer hacerse pasar por democrático ” (Porto, 2013).

Porto también relata la intransigencia que inviabilizó el gobierno de Mohammed Mursi e mutiló la democracia egipcia:

“Los líderes electos, con instintos autoritarios, parecen creer que la victoria conseguida en las urnas les da permiso para suprimir los derechos de los que se oponen. Para eternizarse en el poder, destruir el propio sistema que les permitió gobernar. La democracia que no permite el disenso es sólo una tiranía electa” (Porto, 2013).

Pero volvamos a la sorpresa e incluso la indignación, ante la aparente vaguedad de las motivaciones de los movimientos brasileños actuales, ¿cómo se explica la ausencia de un único evento de activación, o líderes no identificados? Parece que la respuesta está relacionada con la construcción de la identidad y con la teoría del proceso de consumo: veamos.

Es de Colin Campbell la observación de que, en el siglo XXI, las personas se identifican cada vez más por sus deseos y preferencias, que se manifiestan en lo que definimos como los “gustos personales”. Sin embargo, la satisfacción de las carencias y la acumulación no son las bases del consumo hedonista moderno, donde la ansiedad por el objeto puede ser mayor y más intensa que la realización de su posesión, como explica la socióloga Maria Lucia Bueno: “Esta insatisfacción permanente sería la matriz del carácter insaciable del consumismo” (Bueno, 2013).

Gilles Lipovetsky va a tocar este punto al abordar el tema de la Sociedad de la Decepción, en testimonio a Cláudio Diniz. Para él:

La decepción es un fenómeno que acompaña a la condición humana y las sociedades individualistas modernas permitieron un sueño de felicidad creciente  para todos. La democracia abrió camino para el mito de la felicidad colectiva. La sociedad de consumo propone incesantemente nuevos deseos. Podemos y queremos más y más. En las sociedades tradicionales, había infelicidad, por supuesto, pero era que estaba conectado a Dios, el orden de las cosas. Ahora sufrimos por no tener nuestros deseos cumplidos y no entendemos por qué no somos felices. No podemos alcanzarlo todo. La vida privada se volvió muy complicada. Antes los matrimonios eran acordados y la gente mantenía los matrimonios por toda la vida. Esto no significaba que la gente estaba feliz, pero así pasaba. Hoy en día, usted vive con alguien que haya seleccionado. En una sociedad que reconoce el amor como el principio de la vida en común, entonces tenemos un factor de decepción. No siempre podemos amar. También hay la vida profesional, que exige cosas que no puedes cumplir. O, a veces, la vida profesional es una rutina. Y la globalización crea condiciones de competencia intensa, requisitos. No todos lo hacen bien. Entonces vemos una mezcla de decepción, frustración y ansiedad. En la sociedad individualista, cada uno toma sus fracasos (Lipovetsky in Diniz, 2011).

Parece que este concepto está en el aire. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, menciona el consumo capitalista en un reciente discurso a sus ministros:

“El consumismo capitalista, compañeros, nos lleva (siempre nos va a llevar, siempre) a la insatisfacción del ser humano. Es aquel ser humano que tú le das una casa y te pide un carro. Le das un carro y te dice: “dame otra cosa” y está insatisfecho permanentemente. Eso viene siendo estudiado, hay un conjunto de expertos estudiando los fenómenos que se están dando en las sociedades donde gobiernan gobiernos progresistas y revolucionarios. Hablan del fenómeno de la insatisfacción, producto del capitalismo consumista que venimos promoviendo. […] La única verdadera superación de los anti-valores del capitalismo consumista es construir los valores de la vida en felicidad, de los conceptos de la felicidad social. Y la revolución del socialismo y de los valores del socialismo, en lo espiritual verdadero, en lo cultural, en lo moral, en lo ético, en el ser humano que se siente identificado con su patria, que ama a su familia, y que es capaz con sus manos, de hacer sus cosas y de sentirse satisfecho de lo que hacen sus manos, de lo que hace el poder que él ejerce […]” (Maduro, 2013)

Conectando los puntos, asumiremos el riesgo de un posible diagnóstico: estamos asistiendo a la manifestación de una nueva sociedad de la insatisfacción, armada de una potente herramienta de comunicación (las medias sociales digitales) que permiten la conectividad entre personas que no se conocen y que ven el mundo de modos diferentes – a veces en conflicto. Resulta que, para mejor comprender el fenómeno de las manifestaciones contemporáneas, los políticos deberían dirigir sus atenciones al estimulo de las inversiones en educación e investigación, en especial en el estudio de las medias sociales digitales, para conquistar mayores posibilidades de maximizar el uso de estas nuevas herramientas, en toda su potencialidad, como bien recordó Claudio Diniz en su conversación con Lipovetsky. De esta habilidad de mejorar nuestras interacciones digitales y reales, integrando la vida personal y la ciudadanía, dependerá la reinvención de la nueva política, la Política 3.0 (si me es permitido así atreverme nombrarla).

A partir de ahí, no importa dónde, si en Brasil, América Latina u otro lugar, quien viva dará testimonio de las nuevas manifestaciones. Y los comunicadores las asistirán y acompañarán, incluso por Twitter, Facebook y las medias sociales digitales. Y se espera, estaremos preparados para hacer frente a tantas nuevas cuestiones y conceptos relacionados a la ciudadanía, a la política y a las elecciones de la sociedad de la insatisfacción. ¡Hasta las próximas manifestaciones!

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Referencias bibliográficas:

BOBBIO, Norberto. O futuro da Democracia: uma defesa das regras do jogo. Rio de janeiro: Paz e Terra, 1986.

BUENO, Maria Lúcia. Por que ler Colin Campbell? In: dObras Vol 6. Número 13. Maio 2013. São Paulo: Estação das Letras e Cores, p. 20

DINIZ, Cláudio. Entrevista Gilles Lipovetsky. dObras. Vol.6 Número 13 Maio 2011. Ed. Estação das Letras

SERPA, Marcelo. Eleições Espetaculares: como Hugo Chávez conquistou a Venezuela. Rio de Janeiro: Contracapa, Faperj, 2013. 208 p.

Referências en Internet:

BREITSCHAFT, Paulo Senra. Revolución Peter Pan. Concepto emitido en el Facebook. Abril de 2014.

BROWNE, David. Harry Potter es el Peter Pan de la generación que está terminando la universidad. The New York Times, consultado en abril de 2014  en http://goo.gl/AYuj5

JABOUR, Arnaldo. Crónica: Manifestaciones. Tele periódico Globo en 12 de junio de 2013. Consultado en abril de 2014 en http://goo.gl/o3W6H

MADURO, Nicolás. Consumismo Capitalista. Reunión con Gobernadores post en 17/07/2013, consultado en abril de 2014 en http://youtu.be/X8JeYQam694

PADILHA, Eliseo. ¿Cual Democracia? São Paulo: Site del PMDB post en 18/07/2013, consultado en abril de 2014 en http://pmdb.org.br/artigos/qual-democracia

PORTO, Alexandre Vidal. Democracias de Mentira. São Paulo: Folha de São Paulo – Digital, 20/07/2013 consultado en abril de 2014 em http://www1.folha.uol.com.br/colunas/alexandrevidalporto/ 2013/07/1314043-democracias-de-mentira.shtml

TAVARES, Ulisses. La generación Peter Pan necesita crecer. Revista Cultura (digital). São Paulo: Revista Cultura (digital), 10/07/2013 consultado en abril de 2014 en http://goo.gl/YSmID

VEJA. Diretas Já / Impeachment de Collor e Caras Pintadas, consultado en abril de 2013 en http://veja.abril.com.br/noticia/educacao/enem-protestos-historicos-no-brasil-diretas-ja-impeachment-de-collor-e-atuais-manifestacoes

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